Wednesday, October 18, 2006

De viaje por la China!

En el bosque de la China... Nihao!

Esta historia que les voy a contar paso hace no mucho tiempo (es más, aun sigue pasando)

El surgir de una idea

Mi amigo Mario Villeda hace dos años me dijo que se iba de tierras Guanacas con rumbo a la China, tras de una doncella, dígase gringa, Amy Campney. Todo ocurrió rapidamente y fue así como el tiempo hizo que mi amigo llegará a China y se estableciera. Con él ahí, surge la idea de conocer nuevas Tierras, con la facilidad de tener un lugar donde llegar, un guía que conozca el lugar y el idioma, pero aun más importante... un amigo a quien visitar.

La construcción de un plan

Un viaje al otro lado del mundo, no es para mi algo para fácil de decidir, por lo que para pasar de idea a plan tuvo que transcurrir casi un año. El primer problema con el que me enfrenté, fue el dinero, pero luego de averiguar un poco más, no sentí tan inalcanzable la meta de viajar. Cuando estaba casi solventado lo anterior surgió un contratiempo bien recibido: mi viaje a Ecuador (del cual ya he escrito en este blog). Posteriormente se inició el proceso necesario para realizar el viaje y fue así como afortunadamente, llegó el día en que la idea dio paso al plan y el plan a la acción.

Del viaje. Capítulo I

No es mi intensión aburrir al lector con detalles sobre la creación del viaje, ni la serie de sucesos que me llevaron a iniciar el viaje, pero si quiero resumir dicha etapa en un simple detalle: la fecha del viaje se decidió al tener un boleto en la mano, incluso el itinerario. Fue de esta manera que mi destino me arrojo a un viaje con escalas en La Habana (que jugará otro papel más adelante en esta historia) y la Ciudad Luz: Paris. El destino final de la travesía por avión no sería más que otra escala, pues me fue necesario parar medio día en Hong Kong para tramitar mi legal ingreso a China, pero ya en compañia de "El Ville" y Amy

Del viaje. Capítulo II
Beijing.
Una vez con los papeles en orden entré a China, donde nos hospedamos en un Shenzhen (3 de Octubre) y al día siguiente tomamos nuestro vuelo hacia Beijing. Es difícil tratar de explicar lo que se ve, aunque para eso hay fotografías, pero para expresar los sentimientos e impresiones no hay nada más que palabras, aunque estas suelen quedar cortas.

El choque cultural es lo de menos, cuando se puede compartir con un viejo amigo. La alegría fue grande pero por momentos era la impresión de las cosas que me rodeaban las que me gobernaban, tales como ver a el Ville y Amy regatear en chino en un mercado, comer comida de la calle con palillos chinos, ver muros de mas de 5 metros de grosor o artilujios que datan del siglo II.

En Beijing tuve la oportunidad de visitar la ciudad prohibida, el palacio de verano, un templo budista, una secciòn de la gran muralla China, el mercado de perlas y el de seda. De esta parte del viaje, lo que más ha quedado grabado en mi cabeza es sin duda la Gran Muralla China, dibujando sobre las montañas lejanas, una línea que llegaba hasta mis pies siendo un muro digno hacer historia.

Otras pequeñas historias que se dieron en esta ciudad son la competencia del maní con palillos, la lección de coquetería en el mall, el manotazo de la vendedora china, la comprá con estilo de subasta, los vendedores de Shantou en Beijing, el comprador que habla español con acento árabe y el que habla con la "p" y finalmente la clase de español.

Del viaje. Capítulo III
Yunnan.
Al salir de Beijing nos dirigimos a Kunming por avión (9 de oct). Llegamos de noche y era la noche siguiente la que saldríamos de ahi, por lo que hubo tiempo solo para una visita, la cual fue al Museo de la Provincia.

Cuando comenzaba a sentirme familiarizado con la cultura China, sus sabores y su gente, me topé con que el país es tan grande que el sabor del sur es distinto a el del norte, pero lo que no pensé encontrar en ninguna parte del mundo lo encontré, como sacado de "Harry Potter y el Prisionero de Azkaban", un bus sin asientos, y en su lugar, literas de dos niveles en tres filas, acomodadas en el bus.

Al salir de nuestra versión del "autobús noctámbulo", llegamos aun de noche a Lijiang, con dos horas de adelanto. Llegamos a la ciudad vieja aun con poca luz de sol. ... quede deslumbrado con la belleza casi mágica del lugar. Todo era madera y piedras. Incluso había un rio que atravesaba el pueblo, con agua cristalina... Puentes de piedra, arbustos.... La magia se rompió cuando los negocios abrieron y se llenó de turistas, excursiones y vendedores.

Para la tarde ya nos habíamos movilizado al siguiente destino. Tiger Leaping Gorge.

Tiger Leaping Gorge
Montañas alrededor del Rio Yangtze. Si Lijiang me impactó con su belleza, este "trek" lo hizo aun más. Una caminata de entre 20 y 30 kms en 2 o 3 días, durmiendo en casa de familias en el trayecto, atravesando montañas, ríos (no muy caudalosos) y vistas impresionantes.

El rio que corta las montañas muchos metros abajo de nosotros, o los picos nevados frente a nosotros. Para nuestra fortuna, solo el primero de los tres días de camino tuvimos nubes obstruyendo el paisaje. Fue ahi donde se vivió quiza la mayor intensidad del viaje y donde hubo lugar y tiempo para revivir los viajes del pasado, cuando como scouts eramos acompañados por el "yeti", y descubriendo al nuevo compañero: el "yak"

Del viaje. Capítulo IV
Yunnan... todavía.
El Tiger Leaping Gorge llegó a su fin más rápido de lo que hubiera querido, pero asi fue y asi debe ser. Buscando mayor notoriedad en el mapa esta nuestro siguiente destino, Dhongdian ahora conocido como Shangri-la.

Lo más notorio de ahi, fueron los templos tibetanos, donde se muestra a los locales la imagen del Panchen Lama y a nosotros los extranjeros la del Dalai Lama. La diversión para nosotros fue el "yak" y la historia terminó nuevamente sobre el bus "noctámbulo". El viaje esta vez fue más largo y nos dejó una extraña sensación de haber estado en el "tagadá" por 12 horas, pues por los bruscos movimientos terminamos muy golpeados.

Al regresar a Kunming nuevamente solo teníamos un día en dicha ciudad, pues el vuelo saldría a las 8 am del día siguiente. Fuimos a visitar uno de los templos más pequeños que hemos visto en el viaje: el templo de bambú, que por cierto, no es de bambú, y donde el mayor atractivo son unas estatuas de monjes de tamaño natural.

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