Este es solo un pequeño homenaje a el "cazador de cocodrilos" Steve Irwin, quien el día de ayer fue promovido a "cazador celestial de cocodrilos".
¿Ironías de la vida? quiza. Steve Irwin, mundialmente famoso por sus presentaciones televisivas donde mostraba de una manera muy cercana a una de las criaturas más fasinantes sobre la faz de la Tierra: El cocodrilo.
Mitológica bestia, de la cual muchos se refieren como uno de esos animales menos cambios evolutivos ha sufrido por siglos o milenios (al igual que el tiburón); especie animal que personalmente solo la encuentro comparable con los magníficos dragones de komodo. Se dice que los cocodrilos y otros grandes lagartos poseen no 5 sentidos, ni 6, sino 7 sentidos (digno de estudiar a fondo).
Steve Irwin fue durante muchos años ese gordito rubio australiano que hacia locuras con los grandes reptiles y nos sorprendía (a nosotros quienes comodamente veíamos todo en nuestras casas, sin correr riesgos) con la osadía con que trataba a dichas criaturas. Ese era su trabajo, su pasión, su vida.
Quiza la máxima gran locura que no se puede pasar de largo al hablar de él, es la alimentar a un cocodrilo con una mano, mientras sostiene con la otra a su hijo de tan solo 1 mes de nacido (2004). Ese fue él, siempre un paso adelante en la locura de convivir con la muerte.
La ironía de toda esta historia tiene dos caras: el hecho de que Steve decia que las peores mordidas las había recibido de aves (periquitos y familia) y la segunda ironía es el final de su historia.
No murió a manos, o mejor dicho mandíbula de un cocodrilo, sino con una espina de una ralla que le llego al corazón.
Vives al borde del riesgo y trabajas en él, para terminar en otro lado, donde lo que hiciste fue la excepción en tu vida y no la regla.
Q.E.P.D. Steve Irwin 1962-2006
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